lunes, 11 de octubre de 2010

Primeras lluvias de octubre

Me encanta oír la lluvia golpear sobre el cristal de la azotea que esta dispuesto justo encima de mi cama. Hará ocho meses que nos mudamos y todavía no estoy acostumbrada a dormir en esas habitaciones en las que cuando estás en la mitad ya no puedes andar porque te das con la cabeza en el techo. Abriría un poco la ventana para dejar correr esa brisa que adoro, pero mis sábanas y sueños terminarían empapados de una dulce tormenta de otoño. De vez en cuando los relámpagos iluminan mi habitación, en donde esta noche sólo tengo la lámpara de la mesilla de noche encendida.
Ayer me vi obligada a poner el nórdico, es genial. Cuando digo que me gusta el invierno la gente responde que eso es porqué nací en Febrero, aunque nadie me quita mis playas y noches de verano. Pero, aun así, creo que prefiero el invierno. Esta es una de las cosas que no recuerdo haberte contado nunca.
Parece que llueve con más intensidad y acabo de descubrir un par de gotas deslizándose por el marco de la ventana y cayendo encima de mi cama… no sé cómo voy a pasar esta noche. Lo que si puedo asegurar es que ese ruido va a hacer que me duerma tan buen punto me tumbe en la cama, puesto que me tranquiliza y automáticamente entro en un estado de relajación. Me gustaría dormirme cada noche con lluvia golpeando en la ventana y con algo parecido a esta melodía invernal de fondo, http://www.youtube.com/watch?v=2_HXUhShhmY
Llueve tan fuerte que he tenido que subir el volumen de la música. Sólo me falta pedirte que vengas y te tumbes aquí, y simplemente ser meros espectadores mientras esperamos la madrugada, aunque nunca nos ha gustado esto de que se haga de día. Si algún día logramos mantenernos despiertos hasta que salga el sol, me habré fundido en la cama escuchando la lluvia. Mañana quiero levantarme cantando la misma canción.

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