domingo, 5 de septiembre de 2010

Será el último viernes

Acabo de llegar del cine y sólo tenía ganas de escribir y escribir y escribir y de

Hacía muchos cines que no me dejaba el cubo de palomitas sin terminar. ¡Maldita sea! Yo, que discrimino a las dulces y prefiero las saladas; yo, que soy incapaz de colar un botellín de agua traído de casa; yo, que en la vida iría a un cine en donde no hubiera palomitas; yo, que no entiendo a la gente que entra con su bolsa repleta de todas las golosinas habidas y por haber; yo, que prefiero el pasillo a la pared… hoy no he sido capaz. 

(Cuando debíamos llevar media película, y después de haber desconectado un par de veces debido a la falta de interés por el argumento -hacía mucho que no me pasaba, y viniendo de Woody no me lo esperaba-, uno de los personajes secundarios recuerda el momento en que su esposa le dejó -amén-, y qué curioso, cuando dice que era viernes. Entonces me he dado cuenta de que mis días finales suelen ser un viernes -tengo un par de martes de enero y abril como excepción que confirma la regla)

Conduciendo de vuelta a casa, y después de haber cruzado miradas al infinito con   a modo de traveling veloz para que nadie se diera cuenta (H. se ha percatado), he cogido el móvil -movimiento automatizado cada vez que le ocurre eso a alguno de los dos- y me he echado a reír. Nos la jugábamos, nos divertíamos pero, sobretodo, nos reíamos. Mentiría si dijera que a veces, sólo a veces no más, no echo de menos verte conduciendo con la cabeza cabizbaja poniendo como norma que está prohibido mirar al coche de al lado en los semáforos -la ciudad es muy pequeña. Pero, un viernes (juro que era viernes), queriendo o sin poder evitarlo, acabó. Antes era genial y ahora todo es normal, y la monotonía ha vuelto a su equilibrio inicial. Hemos vuelto a nuestra vida normal, aunque a veces me pregunto si lo normal no era lo que hacíamos ANTES, engañando sólo a todo el mundo. Blame it on the old good times! Pero la rubia/castañaclara con el cartel de 'Game over' hace tiempo que la vimos pasar, aunque a veces la hayamos ignorado. 
(Prefiero obviar detalles por miedo a la inquisición. Se que te vas a reír si algún día lo llegas a leer. Es genial recordar, a sabiendas que nunca debería haberlo ni mencionado).

Creo que don Verano se ha ido sin despedirse de mi. Hemos sido tantas veces nubes con la mente que, si al despertar lo olvido todo, quizás no habrá final. Pero desde el pasado jueves que ya todo empieza a oler a cebolla, y no hay manera humana de que desaparezca. Ningún remedio ha sido infalible, algunos todavía por descubrir, y mi ida está más que sentenciada. Echaré de menos vigilarte hasta cuando duermes y ver que no paras de moverte, pedazo de trozo de cacho cebollón! 


La semana próxima es mi última semana aquí, con su correspondiente último viernes... y como bien predica Pulp 'I have rent a flat above a shop, I'll cut my hair and get a job, smoke some fags and play some pool and i'll pretend I never went to school. I'll never sleep with common people like you, I'll see what I can do'.




pd: todo aquel que piense/quiera terminar algo conmigo, reservad para el viernes, éste os lo agradecerá.

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