miércoles, 1 de septiembre de 2010

Cebolla

      Ayer me preparé la cena; hacía días que no cocinaba uno de mis platos favoritos: revuelto de calabacín, cebolla, zanahoria y huevo. No me quedaban champiñones.

Después de la cena, y ya que había empezado con mi especialidad culinaria, no podía ser menos: empecé a leer de nuevo mi libro favorito: El mundo amarillo, de Albert Espinosa. Busqué hasta encontrar LA página. La habré leído unos pocos centenares de veces, no más. Adoro cuando habla de no poner en duda nuestro 'yo del pasado' y las decisiones que éste tomó, puesto que se encargó de poner en una balanza todos los pros y contras para terminar decidiendo lo que consideró oportuno. 
A veces me gustaría, desde mi 'yo del presente', enviar mensajes a mi 'yo del futuro', aunque ganas no me faltan de comunicarme con mi 'yo del pasado'. No pongo en duda las decisiones que tomó, pero le advertiría de tantas cosas.. ¡tantas!
- Irene, la palabra 'fofa' no existe (véase basura)
- Nena, no muerdas la mesa del comedor de los abuelos porque vas a partirte un diente (y me lo partí)
- No te rasques… ¡no te rasques esa erupción de varicela! (e Irene se rascó)
- Irene, no muerdas a Marc, le va a quedar una cicatriz de por vida (Marc, todavía lo siento)

Las manos me olían a cebolla, y a no ser que se laven con agua y se froten bien, ese olor perdura y perdura. Es curioso como el olor a cebolla me recuerda a Barcelona, a mi expiso de la calle Valencia con Casanova (mis compañeras de piso creían que no sabía cocinar nada más que eso, un revoltijo de verduras, ah! y pasta). No sólo Barcelona es cebolla, cebolla también es noche, es moto, es sexo, es universidad a las 4 de la tarde, es despertar y darme cuenta de que no me lavé las manos antes de ir a dormir, cebolla es amarillo, cebolla es un hombre. Las cebollas tienen capas, los hombres tienen capas.


La mayoría de los días del año no tienen nada de especial, comienzan y acaban sin dejarnos recuerdos perdurables en la memoria. Pero ese día comí pasta a la carbonara, con cebolla, y era viernes.

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