miércoles, 8 de septiembre de 2010

Alicia.

Ir al cine me inspira, o igual es el comer palomitas como si no hubiera un mañana. Aunque no descarto que sea fruto de las posturas imposibles que uno puede llegar a adoptar en esas butacas negras (puede que sean azulocurocasinegro, debido a la poca iluminación en sala). Poco cine me queda ya.

Esta semana mi peluquera que, por cierto también se llama Alicia, volvió a preguntar. Hace muchos años que nos conocemos y cada vez que voy a visitarla (cash) se acuerda del motivo de mi última visita (hablamos de enero 2010).
- ¿Cómo te fue la boda? ¿Al final fuiste a la despedida?
Es increíblemente sorprendente como Alicia, después de las mil batallitas variopintas que oye (no confundir con escuchar) a lo largo de la semana procedentes de señoras canosas y madres teñidas desesperadas con sus niños y maridos, se acuerde de lo mucho que me ha crecido el pelo, a la vez que controla mi agenda mejor que mi iCalendar!

El lunes pasado visité (cash) a Alicia y, como en toda peluquería que se precie, el cotilleo desde mi entrada estaba asegurado ¡Alicia se casa! Hace poco tuvo a Alex, con 'sólo' 28 años. Envidia sana, la mía. Me ha invitado a su boda, pero ya le dije que no iba a ir. Dice que va a ser mucho de su 'rollo' (cito palabras textuales), con una veintena de invitados y fiesta hasta el amanecer en uno de los mejores restaurantes y con mejores vistas al mar de toda la ciudad. 
Siempre cree que soy de su quinta y se extraña de que no tenga novio o de que no viva con él. Yo siempre le respondo que el día que tenga una niña se llamará como ella: Alicia; dejando en el aire mis respuestas a todas sus demás inquietudes versus mi persona.

No será novedad para todo aquel que conozca mi número de calzado, que uno de mis sueños es ser madre antes de los treinta. ¡Menuda locura! -los que aparentan saber de qué hablan dicen que siempre hay algo de cordura en la locura. Hacerse el loco puede llegar a significar ser valiente, afrontar los problemas (recibir alguna que otra paliza), e incluso, puedes hacer que la gente se sienta orgullosa por esa demostración de cordura en momentos en que van escasos de ternura.



Creo que no se ha dado cuenta, pero hoy tampoco he logrado terminarme el cubo de palomitas. ¿Qué me está pasando? Si soy sincera, en varios momentos de la película me he dado cuenta de que no sabía de qué estaban hablando; apenas recuerdo la frase final. Tengo una melodía en la cabeza, aunque tampoco sabría cantar un solo verso de aquella canción que ha sonado entre confesiones cinematográficas, que recuerdo son pura ficción. 
Sé que tengo algo en mi mente que no me deja pensar con claridad, sé que es, aunque no quiero contarlo en voz alta, no sea que alguien me esté escuchando. Mi futuro profesional y, sobretodo, personal me tiene alterada, más de lo habitual.

El día ha sido largo e intenso. He llegado a contar los minutos que quedaban para poder quitarme los tacones y la americana. Durante el viaje de ida en autobús a la capital, he sacado mi Moleskine negra -todas las demás son pseudomoleskines- y he anotado alguno de los versos de las canciones (todas ellas han sido en inglés, no sé por que. Si que lo sé) que, mediante 'modo aleatorio', iban sonando en mi iPod amarillo. Esas frases se han mezclado con direcciones, teléfonos, listas-mis listas-, números de confirmación de vuelos, alguna que otra entrada de cine y billetes de metro que conservaba entre las páginas, eslóganes publicitarios de lo más curiosos y un sinfín de anotaciones anacrónicas con las cuales tengo pensado hacer algo más adelante. Creo que uno de los rallajos con pilot azul que más me ha hecho pensar es el siguiente: All the stories don't mean anything when you've got no one to tell them to, it's true.

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