miércoles, 29 de septiembre de 2010

Lista de algunas de las canciones que estos días suenan en casa, que no conoces y que quiero que escuches

Love of lesbian - Niña imantada 
http://www.youtube.com/watch?v=gE9tpXzKh6I&feature=related

The Sunday Drivers - Popereta (era incapaz de decidirme por una, esto es su mix)
http://www.vimeo.com/4863236

Jose González - Heartbeats 
http://www.youtube.com/watch?v=s4_4abCWw-w

Two Door Cinema Club - Something good can work 
http://www.youtube.com/watch?v=1PorW3y5n1w&feature=related

The Kooks - See the sun 
http://www.youtube.com/watch?v=1JcVjGZKIlQ

Ok Go - White Knuckles 
http://www.youtube.com/watch?v=nHlJODYBLKs

The Boxer Rebellion - If you run 
http://www.youtube.com/watch?v=OOSWJHXbmts&feature=related

Comet gain - You can hide your love forever 
http://www.youtube.com/watch?v=KD3FkHC1wcc

Belle & Sebastian - Another sunny day 
http://www.youtube.com/watch?v=8CPLNyopyOg

Brett Dennen - San Francisco 
http://vimeo.com/3427680

Els amics de les arts - Tren transiberià 
http://www.youtube.com/watch?v=rLOWTm0_ato&feature=related

The Candle Thieves - The sunshine song  
http://www.youtube.com/watch?v=6i7eZbqCXaQ

The xx - Islands 
http://www.youtube.com/watch?v=PElhV8z7I60

Agradecimientos

She & Him - In the sun 
http://www.youtube.com/watch?v=pZ3cTwI9bIw&feature=related

Scarlett Johansson & Pete Yorn - Relator 
http://www.youtube.com/watch?v=kUEUf8_70s4

Maria Taylos - Song beneath the song 
http://www.youtube.com/watch?v=jDF-AXOEaBw&ob=av3e

The Generationals - When they fight, they fight 
http://www.youtube.com/watch?v=w45SZvEKMME&feature=related

Hockey - Song away 
http://www.youtube.com/watch?v=_g-Eok8n0WE

Manel - Gent normal (cover Common people - Pulp)
http://www.youtube.com/watch?v=OppX5KZCPOQ

The Police - Roxanne 
http://www.youtube.com/watch?v=3T1c7GkzRQQ&ob=av2n

Lawrende Arabia - Apple Pie bed 
http://www.youtube.com/watch?v=SgM74NERL_s

Els amics de les arts - A vegades 
http://www.youtube.com/watch?v=iH8OWmO6Afg

The Kooks - Fa la la la 
http://www.youtube.com/watch?v=8lQBxTbRZ4Y

The Whitest Boy Alive - Burning 
http://www.youtube.com/watch?v=hz1V0gaCsK4

Sidonie - En mi garganta 
http://www.youtube.com/watch?v=2u-lXYHmoyE

Carla Bruni - Those dancings days are gone 
http://www.youtube.com/watch?v=R4Y904-woJo

Cock Robin - The promise you made (recuerdos de mi infancia, sin ninguna duda)
http://www.youtube.com/watch?v=y0geyHa9H6o&ob=av2e

Papas Fritas - Way you walk 
http://www.youtube.com/watch?v=Ww3c_DdDbZ0

Bishop Allen - Click, click, click, click 
http://www.youtube.com/watch?v=_LpmrZbTu1o

Giulia y Los Tellarini - In between days 
http://www.youtube.com/watch?v=ULAaRwEES1w

Love of lesbian - Los colores de una sombra 
http://www.youtube.com/watch?v=aOeNslLRKlo&NR=1

Two Door Cinema Club - Undercover Martyn 
http://www.youtube.com/watch?v=LLK4oaXUuLg

Jil is Lucky - The Wanderer 
http://www.youtube.com/watch?v=eo3CV6sZ90I

domingo, 26 de septiembre de 2010

Barcelona tiene backstage

Nervios en todos y cada uno de los backstage; debajo de todas las sombrillas patrocinadas por DAMM (what else?), en cada lata de cerveza, en el interior de todos los contenedores que, por unos días, actuaban de camerinos.

Mientras me dirigía a cubrir mi último concierto, andando sola por la calle Tallers a las 11.30 de la noche dirección al Viena de la calle Pelayo para saciar mi estómago, el cual llevaba toda la noche entonando una canción para nada agradable a mis oídos, un chico con acento americano que estaba sentado en un portal y que acariciaba una guitarra con la yema de sus dedos me susurró 'this one's for you'  justo al pasar por su lado. No llegué a identificar esas notas, aunque me recordaron a una canción de cuyo nombre no consigo acordarme. Seguí andando.
Hacía mucho tiempo que nadie me dedicaba una canción. Creo recordar que la última vez fue cuando tenía 12 años durante unos campamentos de verano con el colegio en Vilaller. Allí nos juntábamos con otra escuela de Lérida y juntos disfrutábamos de 2 intensas semanas en el Pirineo catalán. Por las tardes teníamos ratos libres y un monitor cambiaba su pañoleta por un radiocasete y nos hacía de dijei. Podíamos pedirle cualquier canción y dedicársela a quien quisiéramos. En la fachada de la casa estaban dispuestos los altavoces -más bien parecía un castillo, un internado en medio de un bosque y con un río al lado. Era un tanto lúgubre, pero aun así recuerdo esa casa con anhelo. J., un amigo leridano con el que ya llevaba varios años coincidiendo en los campamentos, me dedicó una canción. No recuerdo cual era.

Me pedí una 'coca de pollastre' y seguí mi camino hacia el Portal de la Pau, lugar de mi último bolo de la noche. Ya estaba muy cansada. Tenía ganas de llegar, fichar e irme a casa a dormir. Empecé a bajar las Ramblas. Estaban llenas, abarrotadas como siempre. Eran cerca de las 00.30 de la madrugada, había conciertos, actividades variadas por toda la ciudad y proyecciones en el Parc de la Ciutadella.. y aún así, la gente se apelotonaba en las Ramblas paseando sin rumbo fijo. Seguí bajando y justo cuando estaba llegando a la Boquería, un pelotón de gente me impedía el paso. Estaban detenidos escuchando a una chica de voz angelical cantar 'Stand by me'. Me detuve, no pude evitarlo.
El ambiente olía a La Rambla de las Flores y respirar ese microclima primaveral me hizo estornudar un par de veces (Delafé señora!). Me entusiasma que los recuerdos desprendan un olor.
Continué esquivando a un grupo de turistas enfrente del Liceo (espero poder presenciar alguna ópera algún día. Sólo de pensarlo se me pone la gallina de piel). Me vino un escalofrío y con él me alegré de haber cogido la 'chupa de piel', puesto que a medida que voy bajando La Rambla empiezo a notar la brisa del mar y el frío cala en mis piernas, débilmente protegidas por unas finas medias negras (quién me mandó a mi ponerme vestido hoy). Sí, soy la persona más friolera que conozco.

Desde la Plaça del Teatre divisé la estatua de Colón y con ella el fin de mis noches en los backstage de grupos variopintos. Algunos de ellos tienen todas sus esperanzas puestas en La Mercé, esperando algún tipo de proyección local o nacional. Otros, ya reconocidos por YouTube, simplemente actúan en escenarios inundados por la magia de Barcelona, que de bien seguro deslumbrarán en su currículum vitae de 'artistas-mejor-pagados-que-los-anteriores'


Jil is Lucky @ BAM
Incluso tratándose de ellos, conjuntos con experiencia y unas tablas demostrables encima de los escenarios, los nervios de cada uno de los componentes era palpable y se veía desde lejos. Mientras esperaba la entrada de los fotógrafos debidamente acreditados, me senté en las típicas sillas de bar rojas con el símbolo de 'Estrella' en el respaldo, a observar las diferentes reacciones de los grupos antes de subir a los escenarios. Recuerdo a un batería haciendo malabares con las baquetas. Otros se contaban chistes entre ellos mientras dos guitarristas jugaban con una de esas manos que hacen 'clac-clac' y competían con los aplausos que el público estaba regalando al conjunto anterior. JIL jugaban a baloncesto con una caja de cartón y con el papel de envolver un bocadillo. Estos mismos, uno a uno dispuestos en fila india, pasaron a darle un beso a su manager, un hombre de color de 1.90 que no pasaba precisamente por desapercibido. Fue curioso ver como ninguno de ellos era capaz de saltarse ese ritual y subir al escenario sin antes rozas sus labios con la mejilla de su hombre, su amuleto. El ambiente aquí dentro es especial.

Desde el foso obtenía una perspectiva global de todo el escenario, así como de la cantidad de gente que esperaba oír el primer compás de su canción favorita. Junto a ellos, y ocupando las primeras filas (nuestra obsesión) un vagabundo que cargaba una mochila más grande que él tarareaba canciones sin cesar y bailaba al son de unos compases inventados y arrítmicos, mientras que una mujer con un delantal bailaba a su alrededor. Él la gritaba 'Guapaaa' con todas sus fuerzas, y ella le respondía feliz con un sensual movimiento de caderas.
En este caso, estaba en Plaça dels Àngels, con el MACBA actuando de
fondo de pantalla para mis ojos.

Anoche me la pasé sola por Barcelona, conciertos arriba, conciertos abajo, y entre bolo y bolo me dio tiempo a pensar, incluso escribí cuatro notas para hoy. Cuando las chicas me llamaron ya estaba en el metro de camino a casa y me sentía incapaz de unirme a ellas y a sus ganas de celebrar el reencuentro a las 3 de la mañana en el barrio de la Mercé, más arriba de dónde Cristo perdió su zapatilla. Anoche pensé en las pérdidas, en cómo pueden ser positivas. Me di cuenta de que aceptar una pérdida es cuestión de tiempo, mientras que perder es cuestión de principios. 

miércoles, 22 de septiembre de 2010

No me pidas que te bese porqué te besaré

Hoy he cogido un boli antes de salir de casa, no os podéis imaginar la rabia que me dio ayer al darme cuenta de que me lo había olvidado nada más entrar en la boca del metro mientras metía la mano en el bolso y la movía cual ventilador fuera de control. 
Hace poco empecé (volví a empezar) a leer mi libro favorito y consideré que esta segunda lectura precisaba de un bolígrafo para subrayar mis partes favoritas. Normalmente siempre llevo un boli en cada bolso, pero esta vez, con todo el rollo del traslado y demás se me debió perder alguno por el camino, justamente el que llevo siempre en el bolso negro. Recuerdo que me lo compré (el bolso) un día en que mi amiga H. me vino a visitar a Barcelona. Adoro cuando alguien viene a verme, aunque sólo sea para comer al mediodía y despedirnos a media tarde coincidiendo que tenía visita al médico, hacen que me sienta bien. Ese día la llevé a un restaurante del carrer del Carme, en el Raval. Le conté a H. que el nombre del local era el prefijo de los Ángeles, puesto que los dueños eran de allí. Igual, algún día, si monto mi propio negocio lo llamo 977. No lo sé.

¿Por qué vuelvo a hablar sobre mi libro favorito? Albert hace que cada frase que lea me entre por las venas y recorra todo mi cuerpo. Leer y releer sus libros (2) es sencillamente especial, hace que una persona se sienta un ser único y aprendes a valorar las pequeñas cosas que a uno le hacen ser feliz.

P. me ha visto muy cansada cuando ha llegado a casa -hoy me he pasado el día documentándome sobre cultura nórdica y documentales musicales de autores nórdicos puesto que en el trabajo llevamos la press office de un festival sobre cultura nórdica en Madrid, y mañana más...- y se ha ofrecido a hacer la cena para los dos. Pensaba que me deleitaría con algún plato típico de Normandía, pero no, supongo que hacer pasta y pavo a la crema de leche es mucho más rápido y, de esta forma, no se la jugaba a que le dijera que no me gustaba lo que hubiera o hubiese podido preparar.
Estábamos hablando, ya sentados en la mesa de la cocina, cuando ha dejado su cuchara (él quería decir tenedor, pero a veces se confunde) y me ha dicho, con acento francés, que odiaba que las manos le olieran a cebolla después de cocinar (esto es verídico). No me lo podía creer. Evidentemente, le he revelado mi secreto, aunque el ha preferido untar sus manos en Fairy puesto que mi solución no le ha convencido para nada (supongo que todavía le deben oler..).

Mientras yo fregaba las paellas y el ponía el lavaplatos con todos los demás cacharros, he pensado que esta noche estaba demasiado cansada como para leer (mejor lo dejaba para mañana en el metro, que aunque sólo sean 2 paradas continúo leyendo hasta que llego al portal donde trabajo), y vería una película. Pero no una cualquiera, una dirigida y producida por Espinosa. Hasta aquí puedo leer. Sólo comentar que ahora mismo me siento especial y que he sido incapaz de meterme en la cama sin antes tararear varias veces la canción que, a propósito, es el nombre de la película de esta noche.


No me pidas que te bese porqué te besaré
http://www.youtube.com/watch?v=S31SKmbanoI

domingo, 19 de septiembre de 2010

Mañana

Seréis muchos los sorprendidos si os digo que hoy he comprado billete para subir al tren. Increíble pero cierto, Irene lo ha hecho, pues quería empezar bien mi nueva etapa. De hecho, todavía no recuerdo haber terminado cómo Dios manda la anterior, aunque tampoco tengo claro si quiero hacerlo y prefiero pasar a la siguiente sin pensar en.

Lo reconozco, soy una ilegal, pero hay pocas cosas que me den más rabia que gastarme 7 euros (siempre cojo 'sólo ida', nunca se cuando voy a volver) en un billete de tren a Barcelona para terminar sentada en el hueco de las escaleras entre vagón y vagón, con un 'petate' (véase maleta/bulto) de 1/3 de mi peso y dos ciclistas con sus respectivas bicicletas, cuando todo el mundo ha decidido coger el tren del domingo a las 18.57 y que, para colmo, no pase el revisor. 
Dentro del 'Top five' de 'Cosas que no soporto' (es una lista mental, todavía no está disponible en formato papel) encontramos cómo uno de los más relevantes el ruido de monedas-tapas-tapones-totems-peonzas rodando sobre si mismas esperando a que se detengan y caigan definitivamente inertes al suelo. Pensaréis que se trata de un ruido poco común, pero cada vez que abro el bote de Nocilla me sucede al dejar la tapa en el mármol.. me pone extremadamente nerviosa.


La maleta he decidido deshacerla mañana, puesto que tenía un par de sábanas limpias en el piso esperando ser utilizadas.
La sensación que he experimentado al colocar la funda del nórdico de mi nueva (y por cierto, más grande) cama ha sido es-pec-ta-cu-lar. Creo que esta noche voy a perderme en ella. 
Recuerdo -es algo de nostalgia- los dos primeros años en Barcelona encogida en una cama de 80 y experimentando las escasas posturas que se podían adoptar en ella durmieran una o dos personas y sumándole los respectivos dolores musculares a la mañana siguiente. Adoraba llegar el fin de semana a casa para saborear cada centímetro de más.
Y qué decir de la estandarizada cama de 90, un lujazo por aquel entonces cuando empece a vivir en pisos del Eixample Esquerra. 
Pero siempre hay un antes y un después de, y ahora es cuando puedo presumir de MI cama de 105, oh si, e invitar a cuantos y cuantas me apetezcan a revolcarse en ella, puesto que siempre he pensado que una cama grande es para compartir, ya sea con vecinos, amigos, ex-amigos, paisanos, extranjeros (añadir género femenino en cada una de sus formas, o no). 
Una cama es un binomio de colchón y cojin(es). Si antes ya dormía con tres -adoro sentirme envuelta por ellos-, ahora creo que vamos a aumentar la familia en un par más. Hecho. Mañana mismo, después de atracar a Don Mercadona en iogures-pasta-verdura(cebolla inclusive)-fruta-palomitas-cafe-chocolate, voy a comprarme dos cojines más (¿no se si Hacendado los fabrica?). Y si, también he hecho una lista de la compra para mañana.


Quisiera mencionar que he dejado de buscar cualquier tipo de inspiración en el cine. La última película que vi me desanimó por completo: lloré, pensé, canté, comí golosinas, apunté nombres de grupos de música en el móbil y muchas cosas más que uno no debe hacer cuando va al cine. Hacía mucho que no me prometía no volver hasta que no se me pase esto que llevo por dentro, aunque creo que le queda poco, más bien muy poco. Hasta que no me traiga la moto, el cine me queda demasiado lejos como para.


Mañana empiezo a trabajar. Mañana.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Alicia.

Ir al cine me inspira, o igual es el comer palomitas como si no hubiera un mañana. Aunque no descarto que sea fruto de las posturas imposibles que uno puede llegar a adoptar en esas butacas negras (puede que sean azulocurocasinegro, debido a la poca iluminación en sala). Poco cine me queda ya.

Esta semana mi peluquera que, por cierto también se llama Alicia, volvió a preguntar. Hace muchos años que nos conocemos y cada vez que voy a visitarla (cash) se acuerda del motivo de mi última visita (hablamos de enero 2010).
- ¿Cómo te fue la boda? ¿Al final fuiste a la despedida?
Es increíblemente sorprendente como Alicia, después de las mil batallitas variopintas que oye (no confundir con escuchar) a lo largo de la semana procedentes de señoras canosas y madres teñidas desesperadas con sus niños y maridos, se acuerde de lo mucho que me ha crecido el pelo, a la vez que controla mi agenda mejor que mi iCalendar!

El lunes pasado visité (cash) a Alicia y, como en toda peluquería que se precie, el cotilleo desde mi entrada estaba asegurado ¡Alicia se casa! Hace poco tuvo a Alex, con 'sólo' 28 años. Envidia sana, la mía. Me ha invitado a su boda, pero ya le dije que no iba a ir. Dice que va a ser mucho de su 'rollo' (cito palabras textuales), con una veintena de invitados y fiesta hasta el amanecer en uno de los mejores restaurantes y con mejores vistas al mar de toda la ciudad. 
Siempre cree que soy de su quinta y se extraña de que no tenga novio o de que no viva con él. Yo siempre le respondo que el día que tenga una niña se llamará como ella: Alicia; dejando en el aire mis respuestas a todas sus demás inquietudes versus mi persona.

No será novedad para todo aquel que conozca mi número de calzado, que uno de mis sueños es ser madre antes de los treinta. ¡Menuda locura! -los que aparentan saber de qué hablan dicen que siempre hay algo de cordura en la locura. Hacerse el loco puede llegar a significar ser valiente, afrontar los problemas (recibir alguna que otra paliza), e incluso, puedes hacer que la gente se sienta orgullosa por esa demostración de cordura en momentos en que van escasos de ternura.



Creo que no se ha dado cuenta, pero hoy tampoco he logrado terminarme el cubo de palomitas. ¿Qué me está pasando? Si soy sincera, en varios momentos de la película me he dado cuenta de que no sabía de qué estaban hablando; apenas recuerdo la frase final. Tengo una melodía en la cabeza, aunque tampoco sabría cantar un solo verso de aquella canción que ha sonado entre confesiones cinematográficas, que recuerdo son pura ficción. 
Sé que tengo algo en mi mente que no me deja pensar con claridad, sé que es, aunque no quiero contarlo en voz alta, no sea que alguien me esté escuchando. Mi futuro profesional y, sobretodo, personal me tiene alterada, más de lo habitual.

El día ha sido largo e intenso. He llegado a contar los minutos que quedaban para poder quitarme los tacones y la americana. Durante el viaje de ida en autobús a la capital, he sacado mi Moleskine negra -todas las demás son pseudomoleskines- y he anotado alguno de los versos de las canciones (todas ellas han sido en inglés, no sé por que. Si que lo sé) que, mediante 'modo aleatorio', iban sonando en mi iPod amarillo. Esas frases se han mezclado con direcciones, teléfonos, listas-mis listas-, números de confirmación de vuelos, alguna que otra entrada de cine y billetes de metro que conservaba entre las páginas, eslóganes publicitarios de lo más curiosos y un sinfín de anotaciones anacrónicas con las cuales tengo pensado hacer algo más adelante. Creo que uno de los rallajos con pilot azul que más me ha hecho pensar es el siguiente: All the stories don't mean anything when you've got no one to tell them to, it's true.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Será el último viernes

Acabo de llegar del cine y sólo tenía ganas de escribir y escribir y escribir y de

Hacía muchos cines que no me dejaba el cubo de palomitas sin terminar. ¡Maldita sea! Yo, que discrimino a las dulces y prefiero las saladas; yo, que soy incapaz de colar un botellín de agua traído de casa; yo, que en la vida iría a un cine en donde no hubiera palomitas; yo, que no entiendo a la gente que entra con su bolsa repleta de todas las golosinas habidas y por haber; yo, que prefiero el pasillo a la pared… hoy no he sido capaz. 

(Cuando debíamos llevar media película, y después de haber desconectado un par de veces debido a la falta de interés por el argumento -hacía mucho que no me pasaba, y viniendo de Woody no me lo esperaba-, uno de los personajes secundarios recuerda el momento en que su esposa le dejó -amén-, y qué curioso, cuando dice que era viernes. Entonces me he dado cuenta de que mis días finales suelen ser un viernes -tengo un par de martes de enero y abril como excepción que confirma la regla)

Conduciendo de vuelta a casa, y después de haber cruzado miradas al infinito con   a modo de traveling veloz para que nadie se diera cuenta (H. se ha percatado), he cogido el móvil -movimiento automatizado cada vez que le ocurre eso a alguno de los dos- y me he echado a reír. Nos la jugábamos, nos divertíamos pero, sobretodo, nos reíamos. Mentiría si dijera que a veces, sólo a veces no más, no echo de menos verte conduciendo con la cabeza cabizbaja poniendo como norma que está prohibido mirar al coche de al lado en los semáforos -la ciudad es muy pequeña. Pero, un viernes (juro que era viernes), queriendo o sin poder evitarlo, acabó. Antes era genial y ahora todo es normal, y la monotonía ha vuelto a su equilibrio inicial. Hemos vuelto a nuestra vida normal, aunque a veces me pregunto si lo normal no era lo que hacíamos ANTES, engañando sólo a todo el mundo. Blame it on the old good times! Pero la rubia/castañaclara con el cartel de 'Game over' hace tiempo que la vimos pasar, aunque a veces la hayamos ignorado. 
(Prefiero obviar detalles por miedo a la inquisición. Se que te vas a reír si algún día lo llegas a leer. Es genial recordar, a sabiendas que nunca debería haberlo ni mencionado).

Creo que don Verano se ha ido sin despedirse de mi. Hemos sido tantas veces nubes con la mente que, si al despertar lo olvido todo, quizás no habrá final. Pero desde el pasado jueves que ya todo empieza a oler a cebolla, y no hay manera humana de que desaparezca. Ningún remedio ha sido infalible, algunos todavía por descubrir, y mi ida está más que sentenciada. Echaré de menos vigilarte hasta cuando duermes y ver que no paras de moverte, pedazo de trozo de cacho cebollón! 


La semana próxima es mi última semana aquí, con su correspondiente último viernes... y como bien predica Pulp 'I have rent a flat above a shop, I'll cut my hair and get a job, smoke some fags and play some pool and i'll pretend I never went to school. I'll never sleep with common people like you, I'll see what I can do'.




pd: todo aquel que piense/quiera terminar algo conmigo, reservad para el viernes, éste os lo agradecerá.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Cebolla

      Ayer me preparé la cena; hacía días que no cocinaba uno de mis platos favoritos: revuelto de calabacín, cebolla, zanahoria y huevo. No me quedaban champiñones.

Después de la cena, y ya que había empezado con mi especialidad culinaria, no podía ser menos: empecé a leer de nuevo mi libro favorito: El mundo amarillo, de Albert Espinosa. Busqué hasta encontrar LA página. La habré leído unos pocos centenares de veces, no más. Adoro cuando habla de no poner en duda nuestro 'yo del pasado' y las decisiones que éste tomó, puesto que se encargó de poner en una balanza todos los pros y contras para terminar decidiendo lo que consideró oportuno. 
A veces me gustaría, desde mi 'yo del presente', enviar mensajes a mi 'yo del futuro', aunque ganas no me faltan de comunicarme con mi 'yo del pasado'. No pongo en duda las decisiones que tomó, pero le advertiría de tantas cosas.. ¡tantas!
- Irene, la palabra 'fofa' no existe (véase basura)
- Nena, no muerdas la mesa del comedor de los abuelos porque vas a partirte un diente (y me lo partí)
- No te rasques… ¡no te rasques esa erupción de varicela! (e Irene se rascó)
- Irene, no muerdas a Marc, le va a quedar una cicatriz de por vida (Marc, todavía lo siento)

Las manos me olían a cebolla, y a no ser que se laven con agua y se froten bien, ese olor perdura y perdura. Es curioso como el olor a cebolla me recuerda a Barcelona, a mi expiso de la calle Valencia con Casanova (mis compañeras de piso creían que no sabía cocinar nada más que eso, un revoltijo de verduras, ah! y pasta). No sólo Barcelona es cebolla, cebolla también es noche, es moto, es sexo, es universidad a las 4 de la tarde, es despertar y darme cuenta de que no me lavé las manos antes de ir a dormir, cebolla es amarillo, cebolla es un hombre. Las cebollas tienen capas, los hombres tienen capas.


La mayoría de los días del año no tienen nada de especial, comienzan y acaban sin dejarnos recuerdos perdurables en la memoria. Pero ese día comí pasta a la carbonara, con cebolla, y era viernes.