domingo, 22 de agosto de 2010

The Queen of the seas

*Esta lectura requiere de un fondo musical: Belle&Sebastian - Another sunny day


Desde ya hace un par de días, no más, experimento una sensación única, y llevo toda la semana pensando en la mejor manera de plasmarla para poder hacer partícipe a todo el mundo de la misma… es algo que me hace sentir especial y que me lleva a pensar que soy la única persona en el mundo que en ese mismo instante está sintiendo algo parecido. Hacer el muerto en la playa no tiene precio, no para mí… Mis orejas captan el sonido de lo hondo del mar -no voy muy hondo porque me dan miedo los peces, creo que todo el mundo que conoce mi segundo apellido sabe de mi fobia a los peces- mientras que mi cuerpo experimenta los pequeños golpes o 'patadas' que las olas dan, al compás. La desconexión es inmediata, y en menos de unos segundos mi cabeza y mi cuerpo se trasladan a un universo ya conocido para mis sentidos. Normalmente, lo visito un par de veces por semana, puesto que al mediodía sirven 'champús' con el toque justo de limón que me gusta y por la noche puedo disfrutar de San Franciscos con pajitas de colores.

Apenas recordaba la típica serie estival de 'levantarme-comer-coche-playa-palas-coche-casa-ducha-tennis-ducha-coche-cena-plaza-coche-cine-coche-coche-coche-casa' (el orden de los factores no altera el producto, a veces me levanto en el coche, luego casa, luego playa, no como, no voy al cine, si ceno, no cojo el coche, etc).
Pero esta rutina veraniega hace que recuerde lo poco que don Verano tiene reservado para mi, a sabiendas que voy a echar de menos muchas más cosas de las que en un principio tenía pensado extrañar (creo que haré una lista de 'Cosas que voy echar de menos en la capital y que no tenia pensado extrañar').

Dear Verano, siento que poco a poco tengo que ir despidiéndome de ti, no antes sin volver a hacer el muerto y sentirme, aunque sea por un instante, the queen of the seas.


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